Ana Gerschenson. DE LA REDACCION DE CLARIN.
Hasta hoy, la existencia de un pacto militar-sindical a finales de la dictadura fue negada sistemáticamente. Sin embargo, un informe confidencial de la Embajada estadounidense fechado en abril de 1983 asegura que "(Lorenzo) Miguel y otros sindicalistas se han reunido regularmente con oficiales de las Fuerzas Armadas recientemente". Está escrito en uno de los 4.577 documentos desclasificados esta semana por el gobierno norteamericano.
El pacto entre el ex presidente militar general Cristino Nicolaides y Lorenzo Miguel fue la denuncia más explosiva (y exitosa) que lanzó Raúl Alfonsín durante su campaña presidencial en 1983.
El 2 de mayo, el candidato de la UCR denunció públicamente en declaraciones a la prensa que existía un acuerdo militar-sindical para olvidar los "excesos" cometidos durante la represión, mantener sin variantes a la cúpula del Ejército en el próximo gobierno y evitar la intervención del poder constitucional en la reorganización de las Fuerzas Armadas. Y aunque desmentida una y otra vez en esos tiempos por el elenco sindical, resquebrajó la credibilidad de los gremialistas que intentaron contraatacar al ascendente dirigente radical acusándolo de ser el "candidato de la Coca Cola". Que era la forma de indicar que era el candidato apoyado por Washington.
"Un alto miembro de la CGT-RA y las 62 organizaciones desestimó que hubiera un pacto; sin embargo, nos confirmó que (Lorenzo) Miguel y otros líderes de este sector de los trabajadores han mantenido encuentros regularmente con jefes de las Fuerzas Armadas", informa el documento firmado por el entonces embajador norteamericano, Harry Shlaudeman. El diplomático escribió que su "fuente" sindical le explicó que los jefes militares "creen que los peronistas van a ganar las elecciones y por eso quieren discutir ciertas cuestiones que tendrán que encarar las autoridades electas".
¿Por qué con Lorenzo Miguel? La razón también quedó plasmada en el informe estadounidense: "Las 62 y la CGT-RA se convertirán eventualmente en la fuerza dominante del movimiento trabajador y por lo tanto tendrán un rol preponderante en el partido peronista". El embajador afirmaba que los militares y los sindicalistas "comparten la preocupación de manejar con cuidado la transición". Por eso, se asegura, "decidieron evitar hacer huelgas o actos provocativos que puedan poner en riesgo el proceso de democratización". Este fue un acuerdo entre militares y sindicalistas.
Pero no todo fueron sonrisas entre ambas partes. Según el informe secreto, los gremialistas les plantearon a los jefes militares en sus encuentros reservados que "algo tiene que hacerse" con las demandas públicas sobre la corrupción, los desaparecidos y la guerra de las Falklands (sic)". Las negociaciones del poderoso metalúrgico con los militares lo enfrentaron con el secretario general de la CGT combativa, Saúl Ubaldini.
Según Shlaudeman, el sindicalista "pro movido por Miguel desde su oscuro puesto como tercero del insignificante sindicato cervecero" no recibió bien "la instrucción" de su mentor, que le ordenó que moderara su actitud y no impulsara medidas de fuerza en los últimos meses de poder militar.
sábado, 9 de mayo de 2009
Pacto Militar/ Sindical
Así lo denunció Alfonsín en medio de su campaña que lo llevó a la presidencia.. Pero los gremialistas y los militares siempre lo negaron. Uno de los informes de EE.UU. relató varios de esos contactos.
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